Resist black friday, una opinión sobre la gran fiesta del consumo

Existen diferentes teorías sobre los orígenes históricos del “Black Friday”. Por un lado, hay quien cree se trata de una expresión utilizada por la policía local de Filadelfia para describir el denso trafico que se creaba el día después de la fiesta de thanksgiving (Acción de gracias), día en el que los negociantes accedían a rebajas (años 60). Por otro, encontramos una vertiente que plantea su origen en un día de colapso y crisis financiera provocada por una especulación excesiva en el mercado del oro, en el mismo periodo y también en Estados Unidos.

En la actualidad, es fácil que nos vengan a la mente imágenes de tiendas estadounidenses en las que la gente se pisa para entrar, creando verdaderas mareas humanas, quitándose televisores de las manos y perdiendo la cabeza en torno al consumo obsesivo de distintos productos. Vemos, incluso, personas acampando delante de las tiendas, (algo que, necesariamente, resulta en una gran presión para los trabajadores de las tiendas que ofrecen estos precios). No debemos perder de vista la cantidad de ofertas falsas, inflación y engaños que se dan en los días previos y durante el “Black friday”. Los escaparates se llenan de mensajes llamativos, las grandes calles comerciantes se abarrotan de gente. El “Black friday”se apodera de la ciudad, la sociedad se convierte en una masa negra de consumo compulsivo.

Nos centremos en su primer o segundo significado, sea cual sea el origen de este día, podemos ver cómo, en efecto, se ha convertido en un « día negro ».

Es por ello que nuestro papel hoy es decisivo, y nuestras decisiones con respecto al consumo que realicemos cobran una enorme importancia. Decidimos resistirnos, tanto como negocio como como consumidor@s. No creemos que debamos dedicarle una fiesta al consumo, ya ocupa demasiado espacio en nuestra cotidianeidad; y estas son las principales razones:

No queremos que nuestra vida ni nuestros calendarios se llenen de fiestas dedicadas al consumo, cuyo sentido radica exclusivamente en comprar y vender compulsivamente (San Valentín, Reyes, Black Friday, Ciber Monday, etc). Nosotr@s preferimos celebrar estas fechas tratando de cuidar a nuestras familias y amig@s compartiendo ratos, regalando cositas que nazcan de la mejor intención y el cuidado, y que no tengan que ver con la cantidad de dinero invertido en ellas. Preferimos cuidar nuestras relaciones y dedicarles tiempo de calidad. Los regalos de segunda mano son una maravillosa opción, y, además, ¡nos encantan los regalos artesanos, con sentido e historia, tanto hacerlos como recibirlos!

A pesar del esfuerzo aparente «(*greenwashing) de grandes empresas, se sigue reproduciendo un modelo de producción-consumo que nos lleva directamente a perder dinero, calidad, y tiempo, si no hay ninguna regulación que lo impida. La cantidad prima sobre la calidad; lo barato pone en el centro, mientras que los pequeños comerciantes se ven gravemente afectados por no poder vender a estos precios. Cuestiones tales como los derechos humanos y la dignidad de los trabajadores se violan de forma constante (-y, sobre todo, consentida por toda la sociedad), y las emisiones que supone la cadena de producción y suministros siguen creciendo a pesar de las alertas. Lo más impactante para nosotr@s son las practicas de evasión fiscal de estas empresas, que, siendo las que más beneficios generan y las que menos impuestos pagan gracias a buenos asesoramientos fiscales e impunidad, cada año salen ilesas de este día en que el consumo compulsivo se premia y se legitima. ¿De verdad vamos a quedarnos callad@s y aplaudir estas prácticas?, ¿vamos a seguir pretendiendo que no sabemos lo que ocurre en las trastiendas de las gigantes multinacionales?

Nosotr@s consideramos que consumir debería ser fruto de una necesidad real, o de una ganas de mimarse, de vez en cuando. Pero, por encima de todo, debería nacer de una decisión propia. No debería ser el resultado de técnicas de manipulación y ceguera a manos de talentosos publicistas. Es tal la cantidad de llamadas, correos electrónicos y notificaciones, que a veces cuesta bajar a la realidad. La publicidad esta por todas partes, las pantallas led ocupan en las calles, los escaparates alumbran tanto que llegan a deslumbrar. Hasta la musica que suena en las tiendas está calculada: una música animada en las tiendas empuja a decisiones de compra impulsivas mientras la musica tranquila invita a la tranquilidad y reflexión. Aunque al principio pensemos: « Sé lo que me hace falta, cuando me hace falta, y lo que estoy dispuesta a pagar por ello. Nadie me forzara a comprar cosas que no quiero », los resultados hablan por sí solos: ¡lo están consiguiendo estupendamente!

Para concluir de forma positiva, invitamos a que ese día sea una ocasión para dar un paso atrás, observar y (re)pensar. Hagamos que nuestro dinero tenga un impacto positivo, en el medioambiente, en el bienestar y los derechos de los trabajadores, en la economia de las familias que llevan negocios locales (que probablemente no se pueden permitir ofertas tan abusivas). Disminuyendo nuestras compras en cadenas multinacionales y potenciando los negocios locales, también provocamos un impacto positivo en la economía de nuestro país. Decidamos activamente no participar en esta celebración ciega que nos quiere sumis@s, cieg@s e irreflexiv@s. Vamos a atrevernos a darle la vuelta, y a convertirla en algo constructivo y positivo. Tratemos de distinguir si nuestro consumo ha sido manipulado por incentivos que se escapan de nuestro control, y si nacen de ganas o necesidad reales. Son muchas las iniciativas que ofrecen este “Black Friday” alternativas al consumo ciego (cooperativas, ecomercados, mercadillos de artesan@s y artistas, tiendas de segunda mano, etc). Abre los ojos, ¡las tienes bien cerquita! Hay innumerables ideas para regalos de navidad hechos con amor, sentido y sostenibilidad.

Terminamos esta reflexión invitándoos a una exposición colectiva que montamos en ContraBanda durante el “Black Friday”, que hemos renombrado: “RESIST BLACK FRIDAY – ¿Cómo decrecer cuando todo nos empuja hacia la locura del sobreconsumo?”, compuesta por más de 20 obras (dibujos, pinturas, eslogans) hechos por 7 artistas durante un taller colectivo que hicimos, de reflexión y creación sobre el tema. Esperamos que esta iniciativa siga regando la semilla del consumo sostenible y responsable. ¡Otro consumo es posible!

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