Hoy nos preguntamos: ¿es Vinted una herramienta maravillosa o una trampa de sobreconsumo? Lee lo que sigue para reflexionar juntxs
Cada vez somos más las personas atraídas por el ya famoso Vinted, ya sea para vender o comprar ropa de segunda mano. Permite ahorrar dinero y, además, cambiar de ropa con frecuencia, algo que, no lo vamos a negar nunca, a much@s nos gusta. Vinted, al igual que otras aplicaciones similares, facilita la reutilización porque da visibilidad a la enorme cantidad de ropa que ya ha sido producida.
Desde ContraBanda queremos hablar de esta plataforma desde nuestra experiencia directa, compartiendo lo mejor y lo peor que hemos observado en estos años trabajando con ropa de segunda mano.

¿Un aliado para las tiendas físicas?
Muchas tiendas de ropa de segunda mano utilizan Vinted para complementar sus ventas físicas con ventas online. Es más barato usar Vinted que montar una página propia de venta. No pasa una semana sin que alguien, con la mejor intención, nos diga: “¡Teneís que vender en Vinted!”. Y nosotras incansables con la misma respuesta : no apetece, y nos parece ser tirarse un tiro en el pie. Hacemos unas excepciones con prendas muy especiales, pero no, no vamos a ponernos a vender en Vinted. Nuestro trabajo es otro.
También porque, inevitablemente (y ahí estan la ambigüedad y la contradicción) perdemos ventas: hay clientes que prefieren comprar desde casa en Vinted que acercarse a nuestras tiendas físicas. Es lo que pasó con muchas librerías cuando el auge de Amazon las obligó a cerrar. Y no es un detalle menor: si los clientes de la segunda mano trasladan sus hábitos de compra al mundo digital, las tiendas físicas lo notan… y lo sufren.

Vinted y el sobreconsumo
Para entender el panorama actual de la segunda mano, no podemos olvidarnos de mencionar todos los actores implicados ni todas las dinámicas que se generan.
La ropa siempre ha circulado entre personas. Antes del nacimiento de estas plataformas, a principios de 2010 (Vinted, Wallapop, Vestiaire Collective y muchas más), la ropa se pasaba entre familiares. Se consumía menos ropa que ahora y su vida útil era más larga, así que podía seguir usándose perfectamente de una generación a otra. Podríamos pensar que Vinted ha sustituido esta costumbre, extendiéndola más allá del círculo cercano, pero en realidad no es tan simple.
La verdad es que estas aplicaciones nunca nacieron como alternativas ecológicas. Sus objetivos también incluyen crecer y generar beneficios. Permiten recuperar algo del dinero gastado en ropa y, en muchos casos, alivian la conciencia de quienes sienten que están atrapados en una espiral de acumulación. Aunque escuchemos al fundador de Vinted o a sus usuarios decir “cada vez que compro en Vinted me siento súper ecológico”, según el Instituto Francés de la Moda (IFM), “el primer objetivo es responder a la demanda del mercado”*. De hecho, las apps de reventa reflejan cómo se comporta la sociedad en términos de consumo (cantidad, calidad).
Vinted es, en realidad, una herramienta perfecta para sostener el sobreconsumo. Mucha gente compra ropa nueva con la idea de: “Si no me gusta tanto, si solo la quiero por unos meses, si no me queda bien (porque me da pereza probármela en tienda), da igual, la revendo en Vinted”. Así, estas plataformas no solo contienen, sino también incentivan el consumo, aunque sea en un sentido más sutil. Si cada vez que compras en Vinted te sientes “ecológico”, dejas de hacerte preguntas importantes: ¿realmente necesito esta prenda? ¿Me seguirá gustando dentro de un tiempo? ¿Es de buena calidad? Compramos… y que circule.
También hay quien compra en Vinted sin pensarlo demasiado, sabiendo que podrá revenderlo después. Así, algunas prendas hacen varios viajes entre distintos consumidores. Aunque se fomenta la reutilización, muchas veces la cantidad de ropa en circulación es excesiva.
Siguiendo esta lógica, muchas personas se han dado cuenta de que pueden dedicarse a comprar ropa solo para revenderla más cara en Vinted. Aunque existe un límite teórico en lo que se puede ganar, es fácil saltarse las normas. Hemos perdido de vista el sentido original de estas plataformas.
La circulación de paquetes “individuales” (una prenda por envío) tiene un alto coste medioambiental. Preferimos no pensarlo y nos escondemos tras la bandera de la sostenibilidad. Pero genera tráfico, contaminación y empleos deshumanizados (como el de los repartidores).

Entonces, ¿cómo sacar el mejor provecho posible de estas plataformas?
Nunca diríamos que no hay que usarlas. Son herramientas muy útiles si se utilizan con consciencia, como todo, y con los objetivos de decrecimiento muy presentes. Si ayudaran a frenar la producción de ropa nueva, podríamos realmente reducir los enormes residuos textiles y acercarnos a un consumo 100% de segunda mano.
¿Cómo usarlas sin perjudicar al comercio local? ¿Cómo reducir el desgaste energético del transporte de paquetes? ¿Cómo evitar la compra compulsiva y ahorrar dinero sin dejar de darnos algún capricho de vez en cuando?
Aquí van algunos consejos:
- Cuanto más compras de segunda mano, más fácil es desprenderte de tu ropa, regalándola o vendiéndola en mercadillos a bajo precio. No es lo mismo soltar una prenda que costó 80 € que una que compraste por 9 € en una tienda de segunda mano y que ya has usado mucho. La cultura de la segunda mano permite el desapego.
- En lugar de hacer scroll infinito, usa Vinted para búsquedas precisas. Por ejemplo: te gusta una marca de zapatos, sabes que la talla 38 te queda bien. Busca por precio, estado y color. Encuentra justo lo que te sirve y evita tentaciones innecesarias.
- Antes de buscar en Vinted, date una vuelta por las tiendas de segunda mano de tu ciudad. Comercio local primero. Puedes llevarte bonitas sorpresas. ¿No encuentras lo que buscas? Un vistazo a Vinted.
- Cuida el tema del transporte y las emisiones de CO₂. Intenta comprar a vendedores de tu país o de los países más cercanos. Piensa en cada compra: Esta comprita se merece viajar otra vez cientos o miles de kilometros?
- Si ya has regalado ropa a amistades o participado en mercadillos y aún tienes prendas de sobra, usa Vinted para vender. Como vendedor, la experiencia puede ser muy positiva. No lleva tanto tiempo hacer buenas fotos y añadir descripciones sinceras. Puede merecer la pena dedicar una tarde a sacar cosas del armario. Es una forma muy lista de sacar un dinerillo extra cuando tu situacion economica va regular, y sabemos que es el caso de much@s. Que no necesitas este dinero y te molesta tener que hacer esto ? Puede ser un incentivo hacia la simpleza, la próxima vez que iras a comprar ropa.
- No olvides usar cajas de cartón reutilizadas y pedir que se manden tus envíos en los punto pack, lo que ya reduce un poquito el impacto del transporte.
- ¿Te agobia estar pendiente de la app, con el móvil en la mano, marearte respondiendo a compradores y vendedores? Quizás ahí haya una bonita revelación.
Los trabajos del sociólogo alemán Hartmut Rosa son interesantes en este sentido. Habla de cómo nuestras vidas se han acelerado progresivamente desde los años 70. Debemos reaccionar a todo mas rapido y vivimos con la sensacion de correr y no poder desconectar de ciertas obligaciones para tomar un respiro. Las aplicaciones están diseñadas para eso: responder rápido, imprimir etiquetas, prepara el paquete, enviar en cinco días…
¿No tenemos ya suficientes tareas como para añadir esta carga más? Imagínate una vida donde cada dos meses visitas tranquilamente tiendas de segunda mano, gastas poco, y cuando ya no te apetece una prenda, la regalas a amigas y recibes otras a cambio. O te das una vuelta por un mercadillo un domingo y encuentras algo que te encanta. ¿No suena más apetecible?

¿A comprar unas botas de montaña de segunda mano en perfecto estado para este verano? ¿A revender ese abrigo caro que te regalaron pero no usas, y sacarte un dinerillo? ¡Claro!
Con sentido, todo está fenomenal.
¿Perderte la tarde haciendo scroll, llenando favoritos, mandando ofertas y viendo quién responde? ¿Comprar 15 prendas en Shein, decepcionarte con 10 y revenderlas en Vinted?
Regulín.
Todos estos consejos apuntan en la misma dirección: reducir, gastar menos y mejor, ralentizar, dedicar tiempo a hobbies no relacionados con el consumo, revalorar la cantidad de objetos que nos rodean. Quitarnos agobios y reducir el tiempo de pantalla.
Al final, estas decisiones —o estos nuevos hábitos— tienen un impacto positivo en nuestro bienestar.
*Causette HS n°17 : En mode récup – Automne 2021. Hors-série, Automne 2021 Tome 17 « Vinted, l´occasion fait le laron »
Manon.W, Gracias a Justine Cattoire y Bianca Rocafuertes por las aportaciones